A todos nos gusta tomar un descanso, apagar el aparato con pantalla y agarrar un libro. Leemos para nosotros mismos o con nuestros niños.

¿Sabía usted que le causa una gran impresión a su hijo permitir que lo vea leyendo un libro, revista o periódico? ¡Así es! Los niños pequeños y hasta los bebés que observan leer a sus familiares al igual serán buenos lectores cuando sean grandes.

Montones de libros

Para ayudar a su hijo a desarrollar un amor por la lectura, usted puede tener libros disponibles en su casa. Vaya a la biblioteca con su hijo y eche un vistazo a los libros. Saque algo que parece interesarle a su hijo además de libros que le interesan a usted. Se encuentran algunas opciones excelentes para los niños muy pequeños en nuestra guía de recursos en la página 3 de este boletín. Una vez que haya tomado los libros gratuitamente de la biblioteca, puede colocar varios en algunas partes de su casa donde el niño puede ver los libros y decidir explorarlos.

Una y otra vez

Cuando se les lee a bebés y niños pequeños, aprenden muchísimo. Forme el hábito de leerle a su hijo cada día si es posible. A veces los niños piden una y otra, y otra vez que se les lea su libro preferido. Esta es una manera maravillosa para los niños de aprender nuevas palabras y aumentar su vocabulario; exactamente las habilidades que necesitarán para leer. A veces los niños quieren adelantarse en algunas páginas, o quedarse más tiempo en una. Eso está bien, siga adonde su hijo quiere ir y al ritmo del niño. Usted hasta podría olvidarse de las palabras escritas en la página y contar su propio cuento. Invéntese un cuento más divertido.

R-r-r-rugir

Haciendo los sonidos de los personajes que se ven en los dibujos, les ayuda a los niños pequeños a participar. Por ejemplo, si hay un oso en el cuento, usted podría hablar en tonos bajos al leer las palabras del oso y hasta dar gruñidos también. Está bien que los adultos hablemos en forma graciosa al leer; esto hasta podría reducir el estrés. ¡A los niños les encanta escuchar los sonidos de los animales! Así les parece que el cuento cobra vida.

¿Ves a la niña?

Simplemente con hablar sobre los dibujos en las páginas ayuda a que el cerebro de sus hijos crezca. Señalando un dibujo con el dedo, les ayuda a los niños muy pequeños a desarrollar la atención compartida, o sea, cuando un niño y un adulto miran juntos la misma cosa. Por ejemplo, usted podría decir mientras señala un dibujo del libro, “¿Ves a esa niña? Dime qué está haciendo”. El niño dice: “Corre”. Usted sigue: “¡Sí, está corriendo! Lleva el abrigo rojo”. Este tipo de conversación se llama el lenguaje de “servir y devolver” y les ayuda a los niños a desarrollar las habilidades cognitivas. Lo más importante es que ustedes pasen un buen rato juntos.

Así que, cuando usted tenga unos pocos minutos durante el día, siéntase con su niño y gocen juntos de un buen libro. Los beneficios son incontables para usted y su hijo.

Lo anterior se editó anteriormente en el número del Otoño de boletín del Centro de Información sobre la Intervención Temprana de Illinois.

Las horas de lectura en familia