Los bebés y niños de uno y dos años sintonizan con los mensajes de sus cuidadores. Se dan cuenta de las emociones de sus cuidadores y escuchan sus palabras. Ya que los niños muy pequeños se conectan profundamente con sus cuidadores y sintonizan con ellos, es vital que los padres, madres y cuidadores estén conscientes de compartir mensajes que sean fuentes de aliento y energía positiva.

La conversión de “¡no trepes la mesa!” en “vamos a buscar un lugar seguro en el jardín donde puedes trepar”, o de “¡deja de gritar!” en “oigo que te enojas cuando te digo que no hay más cereal” puede ayudar a los cuidadores a sentirse más calmados. Los niños pequeños siguen las instrucciones positivas más fácilmente que las disuasiones negativas.

El habla positiva no es beneficiosa solamente para los bebés y niños pequeños. El habla positiva y el pensamiento positivo también son importantes para los padres, madres y cuidadores de los niños que reciben servicios de intervención temprana (E.I., por sus siglas en inglés). La negatividad puede alzar la cabeza cuando nos sentimos desanimados o impacientes. Las familias que participan en la intervención temprana tal vez lidien con las necesidades complejas, sean médicas o educativas, de sus niños. El desarrollo de los niños quizás no siga la progresión típica de otros de su edad. Esto puede resultar en un ciclo de pensamiento negativo que impide la observación del progreso importante que hace un bebé o niño pequeño en la intervención temprana.

Podemos estar al tanto de estos pensamientos negativos y transformarlos con el pensamiento positivo, lo cual puede ayudarnos a mantener una actitud positiva mientras avanzamos a los resultados de E.I. La transformación no hace que se desaparezca nuestra tristeza o frustración, pero sí puede ayudarnos a ser más resilientes y optimistas en cuanto a las dificultades que experimentamos con nuestros niños.

Presentamos a continuación algunos ejemplos de transformar pensamientos negativos en otros más positivos.

Si piensa que “mi hijo no puede oír mi voz debido a su pérdida auditiva”, transfórmelo pensando “sé que estoy conectándome con mi hijo cuando nos miramos a los ojos”.

“Mi pequeñito llora y se desbarata porque no puede usar palabras para decirme qué quiere” puede transformarse en “estamos trabajando en aprender palabras importantes en el lenguaje de señas para ayudarlo a comunicarse”.

“Mis amigos están celebrando los primeros pasos de sus bebés, pero mi hija no puede caminar” puede convertirse en “vamos a disfrutar las nuevas destrezas de gatear de mi hija al ponerla a intentar trepar un montón de almohadas para ayudarla a fortalecer sus músculos”.

Lo anterior se editó anteriormente en el número de la Primavera de 2018  boletín del Centro de Información sobre la Intervención Temprana de Illinois.

El habla positiva aumenta la confianza