Los artículos seleccionados están disponibles en formato de texto. Boletín Invierno 2017
Artículos seleccionados

¡A movernos!

¡Los bebés y niños de uno y dos años de edad son personas activas! Utilizan sus cuerpos como herramientas de descubrimiento. Vemos que mueven el cuerpo, tratan de alcanzar cosas con la mano, se arrastran de panza, gatean, se arrastran sentados, van parados de un lugar a otro apoyándose en los muebles y deslizando los pies, caminan, bailan y hasta corren. Estas son algunas de las maneras de que los bebés y niños muy pequeños demuestran sus destrezas de “motricidad gruesa”, o sea de movimientos grandes.

También vemos que agitan los dedos de la mano y del pie, agarran objetos con la mano y recogen objetos muy pequeños con las puntas de los dedos. Estos se consideran movimientos del cuerpo pequeños e incluyen las destrezas motoras orales. Vemos que los bebés desarrollan el control muscular en la boca mientras cambian rápidamente los sonidos que hacen de llantos a arrullos, a balbuceos y eventualmente a palabras.

Una razón por la cual muchas familias se conectan con el programa de intervención temprana es que se preocupan por el desarrollo motor de sus niños. A veces les preocupa que su niño no está alcanzando ciertos hitos o moviéndose de una manera típica. Es importante tener en mente que cada niño sigue una cronología individual respecto a alcanzar hitos motores específicos. Debido a estas diferencias individuales, los cuidadores pueden hallar útiles tres ideas claves que explican la progresión del desarrollo motor de bebés y niños de 1 y 2 años.

El desarrollo motor comienza en la cabeza y baja a los dedos del pie.

Los recién nacidos no tienen control de la cabeza. Desarrollan primero el control de los músculos de la cabeza y el cuello, y así la habilidad de mantener erguida la cabeza y mirar a su alrededor. Luego desarrollan el control de sus músculos del torso y de los brazos mientras aprenden a darse vuelta y sentarse. Una vez que estén fuertes los músculos del torso, desarrollan más control de las piernas mientras aprenden a pararse tirando de algo, a caminar con ayuda y eventualmente a caminar solos.

El desarrollo motor comienza en el centro del cuerpo y se extiende hacia afuera.

Al principio, los bebés mueven las extremidades de una manera no controlada, frecuentemente por sus reflejos primitivos. Para progresar en el desarrollo, primero tienen que desaparecerse estos reflejos innatos. Mientras los bebés se maduran, empiezan a mover las extremidades con intención. Primero hacen movimientos grandes con los brazos y piernas; mientras se maduran, empezarán a desarrollar los músculos pequeños de las manos, los pies y la boca.

El desarrollo motor es general primero y luego específico.

Esto quiere decir que los bebés utilizan primero los músculos grandes más generalmente y desarrollarán mientras crecen habilidades motoras más precisas. Por ejemplo, al empezar a tener más control de sus extremidades, los bebés hacen movimientos deslizantes hacia juguetes y otros objetos. Con el tiempo, desarrollan la habilidad de agarrar objetos en la palma de la mano y, eventualmente, la de usar los músculos diminutos de sus dedos para levantar objetos pequeños como pedacitos de fruta o cereal.

Estas grandes ideas acerca del desarrollo motor pueden ayudarle a usted a entender la progresión de las destrezas motoras que su hijo demuestra. Piense creativamente y considere sus rutinas diarias. Puede fomentar el desarrollo motor de su hijo al darle oportunidades de moverse y descubrir el mundo.

Si usted tiene más preguntas, hable con su coordinador de servicios o su proveedor de intervención temprana.

Los momentos motores se encuentran dondequiera

Lo hemos visto todos: les fascina a los niños pequeños la caja o el papel de envolver del regalo más que el regalo mismo. Tal vez debemos seguir su ejemplo. Muchas de las cosas que se encuentran por acá y allá en la casa pueden ser juguetes fabulosos para los niños pequeños. Desde cajas y canastas hasta bufandas y platos, estas cosas están a la mano y pueden animar a los bebés y niños de uno y dos años a moverse por el cuarto.

Los bebés muy pequeños se benefician de estar acostados sobre una cobija suave en el piso. Usted puede interactuar con el bebé al acostarse a su lado y dejar que voltee la cabeza o extienda la mano hacia la cara o la mano de usted mientras usted le habla o canta. El tiempo que pasa el bebé acostado boca abajo—que se permite solamente cuando está despierto—también es importante durante los primeros meses para desarrollar los músculos y el control del cuello y los hombros. Con una supervisión muy atenta, usted puede animar al bebé a tratar de alcanzar un juguete o empezar a moverse.

Mientras los bebés desarrollan músculos y control más fuertes del cuello y los hombros, comenzarán a usar los brazos y piernas para moverse. El ir rodando por el cuarto se convierte en un método eficiente de alcanzar objetos deseados. Una vez que haya desarrollado el control del torso, el niño puede avanzar desde estar acostado a estar sentado, y luego a gatear, pararse y caminar.

Al nacer, las manos del bebé están bien cerradas debido al reflejo con que nace. Pronto descubrirá sus manos y luego sus pies y los dedos de los mismos. Luego podrá abrir las manos, tratar de alcanzar objetos, agarrar objetos pequeños y golpear juguetes.

Una vez que el niño pueda tomar un objeto en cada mano, gozará de golpear uno contra el otro para hacer ruido. Pronto empezará a agarrar objetos más pequeños con solamente el dedo pulgar y el índice. Esté preparado usted para cuando el niño comience a levantar migas u otros objetos pequeñitos del piso. Vigílelo de cerca porque probablemente meterá dichas cosas a la boca.

Les cautiva a los niños pequeños mirarse en el espejo. Muchos juguetes tienen espejos pequeños integrados, pero un espejo colgado bajo en la pared permite que los bebés muy pequeños se vean cuando están en el piso, que los bebés móviles vayan rodando para acercarse a él, y que los niños de uno y dos años exploren el concepto de las partes del cuerpo (ojos, nariz, dientes, etc.).

Las cajas ofrecen un sinfín de oportunidades de jugar. Los bebés pequeños pueden explorar una caja pequeña pegándola o abriendo y cerrándola. Pueden meterse desde arriba o por el túnel de una caja más grande, poner objetos adentro y botarlos para vaciarla. Los objetos empiezan a cobrar propósitos para los niños de uno y dos años. Una caja grande podría ser una casa, una cueva o una tienda de campaña; una caja más pequeña podría ser un sombrero, un tambor o un carro. Las tiendas de aparatos electrodomésticos o electrónicos son buenas fuentes de cajas grandes y fuertes, y las cajitas para zapatos y pañuelos desechables pueden ser juguetes pequeños divertidos.

Algunos objetos para tirar sin peligro podrían incluir calcetines limpios enrollados, esponjas de malla del baño o estropajos de cocina. Los bebés pequeños pueden agarrarlos fácilmente; los mayores pueden usarlos para llenar y botar o tirarlos en cajas o canastas. Las esponjas y los estropajos también pueden servir de accesorios excelentes para el jugar con agua y la exploración de los conceptos de tamaño, forma, color y textura. Si usted coloca estas cosas justo fuera del alcance de su hijo, él tendrá que idear cómo alcanzarlas.

Los materiales comunes de la casa—espejos, cajas y hasta bolitas de calcetines—pueden ofrecer a usted y su bebé o niño de uno o dos años horas de exploración y diversión. ¡Disfrute estos momentos motores por todo su alrededor!

¿Qué es la diferencia entre los terapeutas físicos y los ocupacionales en la intervención temprana?

Muchas personas se preguntan sobre la diferencia entre el trabajo que hace un terapeuta físico (TF) y el que hace un terapeuta ocupacional (TO) con los bebés y niños pequeños. A menudo se ven idénticos. La diferencia realmente depende de la edad del niño y sus destrezas motoras.

Todos los niños necesitan desarrollar primero sus músculos más grandes para mantener erguida la cabeza, moverse rodando, sentarse, gatear y caminar. Antes de poder estar sentado el niño, los TF y los TO hacen mucho en común. Trabajamos en el control de la cabeza, el tratar de alcanzar algo a propósito con la mano, el darse vuelta para alcanzar juguetes y el sentarse. Una vez que el niño pueda estar sentado, empezamos a ver una diferencia.

El TF trabajará más en el uso de los músculos mayores con un énfasis en los movimientos transicionales, como los de ponerse y quitarse de una posición sentada, ponerse de rodillas y manos, pararse tirando de algo, ponerse de pie desde una posición sentada, y luego caminar.

El TO trabajará más en usar las manos para explorar y jugar, manipular juguetes para jugar y experiencias sensoriales como las de cómo se sienten las cosas y la tolerancia que tiene el niño a diversas texturas.

Cada terapeuta intentará incorporar actividades que el otro también emplea para que el niño tenga más práctica con ciertas destrezas. Por ejemplo, el TF trabajará con el niño en moverse de estar sentado a estar de rodillas y manos, y a estar sentado de nuevo, colocando un juguete justo fuera de su alcance. El TO podría utilizar el mismo juguete porque tiene una textura desconocida por el niño o que se tiene que activar oprimiendo un botón o girando una perilla.

Una vez que el niño lo alcance, el TF trabajará en hacer que el niño juegue con el juguete por un rato antes de moverlo de nuevo o cambiar a otro juguete. Ambos terapeutas considerarán si el niño requiere aparatos adaptivos para jugar, estar sentado, estar de pie o caminar.

—Beth Bucker, terapeuta física de E.I.

Volumen 29, Número 4 (Invierno de 2017)
Facebooktwittergoogle_pluspinterestmail