Los artículos seleccionados están disponibles en formato de texto. Boletín Otoño 2017
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La maestría de todo niño del uso del inodoro

Claudia Quigg y Ann Coleman Stadtler

Cuando una madre dice que “el enseñarle a usar el inodoro en un solo día realmente nos funcionó”, la mayoría de los padres se desploman desalentados. Igual que todos los demás pasos del viaje de su niño hacia aprender la autorregulación, el lograr la maestría del uso del inodoro podría representar un desafío mayor.

El enseñar el uso del inodoro es en efecto una serie de pasos pequeños que cada niño toma a su propio ritmo. Pero no le pasa solamente al niño, sino a toda la familia. El niño pequeño de usted es parte de su sistema familiar y lo que ocurra en la vida de su familia es una cuestión importante para esta enseñanza. La dedicación de usted a su pequeño le dará fuerzas para que logre el éxito en el momento adecuado.

El reconocimiento del tiempo y la energía que se requerirán mientras apoya usted a su niño durante este proceso podría hacer que usted se pregunte si es buen momento para empezarlo. Si hay un nuevo bebé en la familia, un nuevo trabajo o un nuevo proveedor de cuidado infantil, puede ser necesario aplazarlo. Sin importar cuánto quiere usted abandonar los pañales, tal vez no vale el trastorno en su hogar durante un periodo ya desafiante.

La comprensión del temperamento básico de su hijo también ayudará a usted a comenzar la enseñanza. ¿Es muy activo su niño? Puede ser que le cueste trabajo estar sentado y quieto en la bacinica. ¿Tarda su niño en abordar nuevas tareas? Es posible que usted tenga que darle tiempo para aceptar bien la idea de aprender a usar el inodoro.

En la mayoría de las familias, la enseñanza del uso del inodoro ocurre poco a poco en una secuencia de pasos pequeños. Considere la serie de tareas de aprendizaje que pedimos que logren los niños:

  • Sentir que ya viene
  • Contenerlo
  • Ir al lugar adecuado
  • Bajar la ropa
  • Sentarse
  • Relajarse y ¡listo!

Los padres pueden preparar a sus hijos para el éxito al notar en pasos pequeños la maestría de ellos, como si juegan con su animalito de peluche y hacen que “se siente” en la bacinica. Estos pasos indican el interés emergente de los niños y sirven como piezas fundamentales hacia el objetivo final. A veces, cuando los niños tienen dificultades de salud o de desarrollo, se pasan por alto estos pasos pequeños porque están ocurriendo tantas cosas más. El reconocimiento del pequeño esfuerzo del niño contribuirá al proceso una energía positiva (en lugar de un sentido de fracaso).

Todos los niños que están aprendiendo a ir al baño tienen que acomodarse sentados en la bacinica y los padres dedicados se darán cuenta de lo que podrían necesitar sus hijos para estar cómodos.

Un niño muy activo podría necesitar actividades como libros y juguetes para ayudarlo a mantener el interés a fin de estar cómodo en la bacinica.

El niño que podría estar en alguna parte el espectro autista se beneficiará especialmente de la constancia, así que la bacinica tal vez tenga que estar siempre en el mismo lugar. Es posible también que el niño necesite sentarse en la bacinica a la misma hora todos los días. Si el niño de usted está en el espectro, es probable que usted ya haya descubierto que los premios y las rutinas constantes lo ayudan a lograr nuevas habilidades; este mismo planteamiento apoyará el aprender a usar el inodoro. Premie cualquier paso hacia la maestría.

Al pequeño que tiene problemas con la integración sensorial quizás no le guste la sensación del asiento de plástico duro, así que podría estar más cómodo en un asiento acolchado.

A veces contribuyen los problemas de salud a los desafíos. El estreñimiento es un gran problema para muchos niños que están aprendiendo a usar el inodoro, pero el niño que tiene poco tono muscular podría necesitar que sus padres estén especialmente atentos en cuanto a proveerle una dieta de mucha fibra para facilitar que haga regularmente del baño.

Los niños que tienen alteraciones regulares del sueño podrían tener más dificultades para aprender a mantenerse secos toda la noche.

Cada madre y padre de los niños que están dejando de usar pañales debería esperar algo de regresión.

El progreso nunca es un camino ascendente y continuo, sino una serie de arranques, estancamientos y regresiones antes del siguiente arranque.

Hay una tendencia natural a reaccionar de manera exagerada al estrés que sentimos cuando parece que nuestros niños regresen. Pero el reconocer estas regresiones como una parte normal del proceso nos anima mejor a hacer una pausa y esperar mientras los niños ganan fuerza para su siguiente salto hacia adelante en el desarrollo.

Los meses que usted ha vivido con su niño tan amado le han provisto una percepción sobre lo que necesita él para crecer y aprender. El aprender a usar el inodoro es solamente una más en una cadena larga de habilidades que aprenderá su niño con el apoyo de usted a cada paso.

Claudia Quigg, MEd, es la fundadora de Baby TALK y profesora auxiliar en la Universidad Millikin en Decatur (Illinois). Ann Coleman Stadtler, DNP, RN, CPNP, es una enfermera pediátrica de práctica avanzada y tiene el doctorado en enfermería.

Ambas autoras son afiliadas del Brazelton Touchpoints Center.

El aprender rutinas del cuidado del cuerpo, paso por paso

Los niños muy pequeños necesitan apoyo y oportunidades para aprender a llevar a cabo las rutinas de cuidar el cuerpo. La cantidad del apoyo que requieren varía según la edad de cada niño, su nivel de habilidad y el número de oportunidades que ha tenido de practicar una habilidad determinada. Empiezan a aprender las rutinas del cuidado del cuerpo desde que son bebés muy pequeños.

Los cuidadores pueden describir al bebé los pasos y las acciones que toman durante las rutinas de cambiarle el pañal, vestirlo y limpiarlo después de darle de comer. El decir “Estoy limpiándote la barbilla con una toallita para quitarte los chorritos de puré de manzana” ayuda al niño a aprender las palabras y las acciones asociadas con una rutina de cuidado corporal. A los bebés mayores, el cuidador podría pasarle la toallita y animarlo a limpiar su propia cara.

Las rutinas de cuidar el cuerpo son momentos maravillosos en que practicar destrezas. Los niños pequeños usan las destrezas motoras para manipular toallitas, cepillos de dientes, peines y otros artículos de cuidado. Utilizan sus habilidades de pensamiento o cognitivas para recordar los pasos en el orden correcto. Usan el lenguaje para describir los pasos o pedir ayuda. Si aprenden a hacer estas cosas independientemente, se aumenta su confianza en sus habilidades y su determinación. Esto mejora su desarrollo social y emocional.

Puede parecerle al cuidador que la enseñanza de los pasos y la secuencia de una tarea de cuidado corporal y del dominio de las habilidades motoras requeridas para cada paso sea un trabajo abrumador. Parece con frecuencia que es más fácil si los adultos hagan estas tareas por los niños muy pequeños. Sin embargo, es importante tener en mente que a medida que crecen los niños, crece también su deseo de la independencia. Con la planificación y el esfuerzo constante, hasta los niños muy pequeños pueden participar en rutinas de cuidado corporal.

El equipo de E.I. (intervención temprana) de usted lo puede ayudar a desarrollar estrategias para dividir en pasos las tareas de cuidar el cuerpo y adaptarlas según la habilidad de su niño. Hay herramientas, como cucharas y cepillos de dientes adaptables, que pueden ayudar a los niños que requieren más apoyo motor. Las instrucciones en forma de ilustraciones de una secuencia de pasos y el método de enseñar primero los pasos finales y seguir hasta el primero pueden hacer que usted y su niño se sientan exitosos y capaces de decir, “¡Lo hiciste! ¡Buen trabajo!”.

El niño no tiene que ser capaz de hacer sin ayuda todos los pasos de una rutina de cuidado corporal para poder participar. Por ejemplo, vamos a considerar a Laura, una niña de 2 años que está aprendiendo a usar un andador ortopédico.

La mamá de Laura y su terapeuta de desarrollo hacen una lista de todos los pasos de la rutina que tiene Laura en casa para lavarse las manos. Deciden quién hará cada paso. Laura no puede subirse al banquito para alcanzar el lavabo, así que necesitará que un adulto la ayude a hacerlo. Además, la llave del agua es difícil de abrir, entonces Mamá hará ese paso por ahora.

Laura quiere bombear ella misma el jabón para las manos. Todavía requiere que la mano de Mamá la ayude a apretar la bomba. Le encanta frotar las manos para hacer burbujas y éste es un paso que ella puede hacer sin ayuda. Se aumenta la independencia y la confianza de Laura cuando Mamá la anima a intentar los pasos del proceso que puede hacer, aunque no podrá completar toda la rutina de lavarse las manos hasta ser más grande.

Hágalo paso por paso y pida la participación de su niño en las rutinas diarias de cuidado personal. El intentar los pasos pequeños puede producir ganancias grandes de independencia y habilidad.

Pasos para lavarse las manos ¿Quién puede hacer esto?
1. Subirse al banquito en frente del lavabo Laura, con ayuda
2. Abrir la llave del agua Mamá
3. Mojar las manos Laura
4. Poner jabón en la palma Laura, con ayuda
5. Frotar las manos para hacer burbujas Laura
6. Quitar enjuagando las burbujas Laura
7. Cerrar la llave Mamá
8. Secar las manos Laura
9. Bajarse del banquito Laura, con ayuda

El Plan Estatal de Mejoramiento Sistémico (SSIP): Noticias para madres y padres

Las familias hacen papeles importantes en el apoyo del desarrollo de sus niños y en ayudarlos a aprender nuevas habilidades. El Plan Estatal de Mejoramiento Sistémico (SSIP por sus siglas en inglés) es una manera de que la Oficina de Intervención Temprana está tratando de ayudar a los equipos de los niños a mejorar el apoyo que les dan. Están trabajando tres equipos de liderazgo locales para apoyar a los profesionales de intervención temprana en nuestras áreas piloto. Un énfasis ha sido en el proceso del Resumen de Resultados del Niño (COS por sus siglas en inglés).

Este proceso permite que comprendamos el desarrollo de los niños entre su entrada a y su salida de nuestro sistema. El cambio nos da una idea de qué tan bien apoya el sistema a los niños y sus familias. Los padres y madres son una parte importante de tanto el proceso COS (con su información única sobre sus niños) como el cambio que experimentan los niños (en cuanto a cómo apoyan el desarrollo de ellos). La habilidad de documentar con exactitud el progreso de su niño es esencial para comprender qué tan bien funciona nuestro sistema.

El mejoramiento de la exactitud del proceso COS era un enfoque principal del SSIP durante el primer año de implementación. Se están desarrollando recursos para tratar las áreas que faltan mejorarse y, como resultado, estamos viendo algunos cambios realmente positivos. Con el tiempo, estos mejoramientos podrían ayudar a familias a identificar mejor cómo sus niños podrían beneficiarse de un apoyo adicional, además de ayudar a los equipos a comprender cómo se ha beneficiado el niño de este apoyo.

Si usted tiene preguntas acerca del SSIP, favor de enviarlas a nosotros por email en cguillen@illinois.edu.

Volumen 30, Número 3 (Otoño de 2017)
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